Cantante de Blondie se confiesa

Debbie Harry revela de manera íntima, espontánea e irreverente el antes, el durante y el después de su paso por Blondie, en la biografía hace hincapié en su proceso creativo, su experiencia con las drogas, historias íntimas y sus colaboraciones con otros artistas, además relata sin censura los retos de ser una mujer en una industria dominada por hombres y su eventual éxito.

La cantante ha vendido millones de álbumes en todo el mundo con el grupo Blondie y fue incluida en el Rock and Roll Hall of Fame en 2006. Además, ha tenido el privilegio de actuar en algunas de las películas independientes más interesantes de los últimos veinte años.

Está fuertemente comprometida con asuntos medioambientales como la limpieza del agua y la salvación de los insectos polinizadores, así como con el apoyo a la comunidad LGTBQ y los derechos humanos.«Un paseo salvaje por la fama, las amistades, la música y las drogas especialmente dirigido a los fans de Blondie y del rock de los setenta en general.»

«Escribir mi historia me sigue pareciendo un territorio inexplorado. Como soy demasiado mayor, demasiado claustrofóbica y se me dan demasiado mal las matemáticas para viajar al espacio exterior, me he obligado a explorar mi espacio interior. Es un sentimiento no tan limitado físicamente, pero quizá aún más aterrador. Echando un vistazo a lo que tenemos hasta ahora, me gusta ver que he conseguido más cosas en la vida de lo que se esperaba de mí. El año pasado en Londres un periodista me preguntó de qué estaba más orgullosade todo lo que había hecho. Mi respuesta: «Incluso intentar hacerlo ya fue un paso gigante». Y me aferro a esta frase con todo, porque ciertamente ha habido altibajos».

«Estaba enfatizando la idea de ser una mujer muy femenina mientras lideraba una banda de rock de hombres con un juego muy masculino. En las canciones decía cosas que las mujeres cantantes no decían por aquel entonces. No era sumisa ni le suplicaba que volviese; lo estaba machacando, echándolo de mi lado, y también machacándome a mí misma".

"Mi personaje en Blondie era una muñeca inflable pero con un lado muy oscuro, provocativo y agresivo. Lo exageraba, pero iba muy en serio.»(...)«Me había instalado en la ciudad para ser artista, pero no estaba pintando mucho; nada, de hecho. En muchos aspectos seguía siendo una turista que solo examinaba el lugar, vivía aventuras y conocía gente. Experimenté con todo lo imaginable, intentando averiguar quién era yo como artista, o si lo era. Busqué todo lo que Nueva York tenía que ofrecer, todo lo clandestino y prohibido y todo lo que había sobre el nivel del suelo, y me entregué a ello. Cierto es que no siempre lo hice de la mejor manera, pero aprendí mucho y las experiencias me transformaron y continué intentándolo".