Ryan Reynolds presentó hoy en Madrid la secuela de su adaptación al cine del personaje de cómic de Marvel Deadpool, un "idiota disfuncional" que se ríe de sí mismo, un antihéroe que se conforma "con ser hoy un poco mejor que ayer, como nosotros".

"Deadpool es un personaje de moral flexible que no quiere hacer el bien, sino que lo hace a regañadientes; no es virtuoso, no es Superman ni Capitán América. Pero eso le hace único, interesante, le quieres. Quieres a un tipo que mete la pata cuando lo que prima es ser perfecto y dar la versión mejorada de uno mismo", explica Reynolds.

El actor, protagonista, productor y guionista de "Deadpool 2", se explicaba así en un encuentro con la prensa celebrado hoy en Madrid al que acudió acompañado de Josh Brolin, intérprete de Cable, el malo de la cinta, que curiosamente también es el malo de "Avengers: Infinity War".

"Para un actor es divertido hacer cosas así; parece que este tipo de películas no requieren interpretación, pero yo veo que piden más concentración, más imaginación y más convicción", dijo el californiano, "feliz" de que le llamen para hacer cintas de superhéroes a los 50 años.

"Deadpool habita un espacio que nadie más ocupa, es cómico, se dirige directamente al espectador y piensa como él, rompe la cuarta pared y otras muchas barreras, algo impensable en el universo Marvel y DC; creo que ellos cuentan la historia que quieren los fan y eso les limita. Por eso Deadpool es más real", apunta el canadiense.